martes, 26 de diciembre de 2006

Lugar.

Torturas, monedas golpean el lugar
del aposento celestial,
prostituidas formas se dan cita en el lugar
y regalan su desnudez flácida. Sin vida.
Los Dioses se las devuelven y así pasará
todas las veces que vuelvan aquí.

Observo y aprieto mis nervios
para no ser parte de est show de carnaval
dominado por la obscenidad masturbada
de los presentes.


Me siento y rio oigo quejidos
orinan cervezas y fuman al revés.
A estas alturas la briaguez les permite
ser todo lo que quieran.

Se van a la alberca, aunque llueve,
se autoflagelan mentalmente.
Escapan de su realidad. Son Dioses.
Los espasmos eléctricos ya duermen ahora.
No son más que cuerpos lánguidos exhaustos.
Sigo observando y toco sin ser tocado.

Espero mi recompensa y les quito lo que puedo.
No les hará daño esto. Lo hacen muy a menudo.

Los cuerpos flácidos y frigidos se desvanecen
entre las sombras de la noche con las bolsas
llenan de papeles que valen.

Y yo, con ellos me voy.

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