Torturas, monedas golpean el lugar
del aposento celestial,
prostituidas formas se dan cita en el lugar
y regalan su desnudez flácida. Sin vida.
Los Dioses se las devuelven y así pasará
todas las veces que vuelvan aquí.
Observo y aprieto mis nervios
para no ser parte de est show de carnaval
dominado por la obscenidad masturbada
de los presentes.
Me siento y rio oigo quejidos
orinan cervezas y fuman al revés.
A estas alturas la briaguez les permite
ser todo lo que quieran.
Se van a la alberca, aunque llueve,
se autoflagelan mentalmente.
Escapan de su realidad. Son Dioses.
Los espasmos eléctricos ya duermen ahora.
No son más que cuerpos lánguidos exhaustos.
Sigo observando y toco sin ser tocado.
Espero mi recompensa y les quito lo que puedo.
No les hará daño esto. Lo hacen muy a menudo.
Los cuerpos flácidos y frigidos se desvanecen
entre las sombras de la noche con las bolsas
llenan de papeles que valen.
Y yo, con ellos me voy.
martes, 26 de diciembre de 2006
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