Córtate la lengua, si quieres seguir comiendo de esa chatarra ultraconservada fabricada en serie.
Sácate y písate los ojos, si quieres seguir viendo esa basura rídicula, incoherente, vacía y estúpida que te ponen a diario y que consumes sin renegar.
Reviéntate los oídos si quieres seguir escuchando esa suciedad repetitiva, sin sentido que es omnipresente.
Sángrate las manos si quieres seguir tomando todo, todo lo que ellos te dan. Insignificancias con las que te compran y aseguran su éxito.
Golpéate y desvíate la nariz si vas a seguir oliendo ese humo malo de la ciudad llena de rarezas ambulantes. Deshazte de ella si vas a inhalar mugre y odio.
jueves, 28 de diciembre de 2006
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